Junco

Resulta difícilmente comprensible que los japoneses, un pueblo de gran tradición marítima por la multitud de islas que componen el archipiélago, sólo poseyeran un tipo de junco y éste de pobre diseño y rendimiento.
Se trataba de un navío ancho, de pesada construcción, con dos o tras mástiles que cargaban velas al tercio. Poseía un peligroso defecto, el pozo abierto a popa para permitir subir o bajar el timón, orificio por el que a veces se inundaba el navío si recibía fuerte oleaje de popa. Lo más sorprendente de todo era el parecido que sus galerías laterales y su palo de trinquete tenían con los bajeles romanos. Era el navío japonés imperante hasta la impresionante carrera naval iniciada a mediados del siglo XIX.
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© 1999- Francisco José Díaz y Díaz y Luis Alberto Gómez Muñoz. León. España